Sábado, Mayo 19, 2012

A Solas

¿Quieres que hablemos? Está bien empieza:.
Habla a mi corazón como otros días…
¡Pero no!… ¿qué dirías?
¿Qué podrías decir a mi tristeza?

…No intentes disculparte: ¡todo es vano!
Ya murieron las rosas en el huerto;
el campo verde lo secó el verano,
y mi fe en ti, como mi amor, ha muerto.

Amor arrepentido,
ave que quiere regresar al nido
al través de la escarcha y las neblinas;
amor que vienes aterido y yerto,
¡donde fuiste feliz… ¡ya todo ha muerto!
No vuelvas… ¡Todo lo hallarás en ruinas!

¿A qué has venido? ¿Para qué volviste?
¿Qué buscas?… Nadie habrá de responderte!
Está sola mi alma, y estoy triste,
inmensamente triste hasta la muerte.

Todas las ilusiones que te amaron,
las que quisieron compartir tu suerte,
mucho tiempo en la sombra te esperaron,
y se fueron… cansadas de no verte.

Cuando por vez primera
en mi camino te encontré, reía
en los campos la alegre primavera…
todo era luz, aromas y armonía.

Hoy todo cuán distinto… Paso a paso
y solo voy por la desierta vía.
-Nave sin rumbo entre revueltas olas-
pensando en la tristeza del ocaso,
y en las tristezas de las almas solas.

En torno la mirada no columbra
sino esperanzas y páramos sombríos;
los nidos en la nieve están vacíos,
y la estrella que amamos ya no alumbra
el azul de tus sueños y lso míos.

Partiste para ignota lontananza
cuando empezaba a descender la sombra.
…¿Recuerdas? Te llamaba mi esperanza,
¡pero ya mi esperanza no te nombra!

¡No ha de nombrarte!…¿para qué?… Vacía
está el ara, y la historia yace trunca.
¡Ya para que esperar que irradie el día!
¡Ya para que decirnos: Todavía,
Si una voz grita en nuestras almas: ¡Nunca!

********

Dices que eres la misma; que en tu pecho
la dulce llama de otros tiempos arde;
que el nido del amor no está deshecho;
que para amarnos otra vez, no es tarde…

¡Te engañas!… ¡No lo creas!… ya la duda
echó en mi corazón fuertes raíces,
ya la fe de otros años no me escuda;
quedó de sueños mi ilusión desnuda,
y no puedo creer lo que me dices.

¡No lo puedo creer! Mi fe burlada,
mi fe en tu amor perdida,
es ancla de una nave destrozada,
ancla en el fondo de la mar caída

*********

Anhelos de un amor, castos, risueños,
ya nunca volveréis… se van… se esconden.
¿Los llamas?… Es inútil… No responden.
¡Ya los cubre el sudario de mis sueños!

Hace tiempo se fue la primavera…
¡Llegó el invierno, fúnebre y sombrío!
Ave fue nuestro amor, ave viajera,
¡y las aves se van cuando hace frío!

Ismael Enrique Arciniegas
Martes, Marzo 20, 2012

Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro
y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos
y la perdieron para siempre entre la multitud.

Porque ellos serán condenados
a vagar sin rumbo por las estaciones
y a llorar con las canciones de amor
que los músicos ambulantes entonana en los túneles
Y quizás el amor no es más que eso:

una mujer o un hombre que desciende de un carro
en cualquier estación del Metro
y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre.

En una estación del Metro. Oscar Hahn.
Jueves, Febrero 2, 2012
(Lo esperaba, secreta en el porvenir, una lúcida noche fundamental: la noche en que por fin vio su propia cara, la noche que por fin oyó su nombre. Bien entendida, esa noche agota su historia; mejor dicho, un instante de esa noche, un acto de esa noche, porque los actos son nuestro símbolo.) Borges. Biografía de Tadeo Isidoro Cruz
Domingo, Enero 29, 2012

LXXVII
Graniza tánto, como para que yo recuerde
y acreciente las perlas
que he recogido del hocico mismo
de cada tempestad.

No se vaya a secar esta lluvia.
A menos que me fuese dado
caer ahora para ella, o que me enterrasen
mojado en el agua
que surtiera de todos los fuegos.

¿Hasta dónde me alcanzará esta lluvia?
Temo me quede con algún flanco seco;
temo que ella se vaya, sin haberme probado
en las sequías de increíbles cuerdas vocales,
por las que,
para dar armonía,
hay siempre que subir ¡nunca bajar!
¿No subimos acaso para abajo?

Canta, lluvia, en la costa aún sin mar!

César Vallejo. Trilce.

LXXV

Estáis muertos.

Qué extraña manera de estarse muertos. Quien-
quiera diría no lo estáis. Pero, en verdad, estáis
muertos.

Flotáis nadamente detrás de aquesa membrana
que, péndula del zenit al nadir, viene y va de cre-
púsculo a crepúsculo, vibrando ante la sonora caja
de una herida que a vosotros no os duele. Os digo,
pues, que la vida está en el espejo, y que vosotros
sois el original, la muerte.

Mientras la onda va, mientras la onda viene,
cuán impunemente se está uno muerto. Sólo cuando
las aguas se quebrantan en los bordes enfrentados, y
se doblan y doblan, entonces os transfiguráis y cre-
yendo morir, percibís la sexta cuerda que ya no es
vuestra.

Estáis muertos, no habiendo antes vivido jamás.
Quienquiera diría que, no siendo ahora, en otro tiem-
po fuisteis. Pero, en verdad, vosotros sois los cadáve-
res de una vida que nunca fue. Triste destino. El
no haber sido sino muertos siempre. El ser hoja seca,
sin haber sido verde jamás. Orfandad de orfandades.

Y sinembargo, los muertos no son, no pueden ser
cadáveres de una vida que todavía no han vivido.

Ellos murieron siempre de vida.

Estáis muertos.

César Vallejo. Trilce.

XXXIV

Se acabó el extraño, con quien, tarde

la noche, regresabas parla y parla.

Ya no habrá quien me aguarde,

dispuesto mi lugar, bueno lo malo.

Se acabó la calurosa tarde;

tu gran bahía y tu clamor; la charla

con tu madre acabada

que nos brindaba un té lleno de tarde.

Se acabó todo al fin: las vacaciones,

tu obediencia de pechos, tu manera

de pedirme que no me vaya fuera.

Y se acabó el diminutivo, para

mi mayoría en el dolor sin fin,

y nuestro haber nacido así sin causa.

César Vallejo

Sábado, Enero 28, 2012
Raining

Raining

(Fuente: signorelligirl)

Lazy cat

Lazy cat

(Fuente: caturday)

Voicemail

(Fuente: mcavoyings)

V
A ver. Aquello sea sin ser más.
A ver. No transcienda hacia afuera,
y piense en són de no ser escuchado,
y crome y no sea visto.
Y no glise en el gran colapso.
César Vallejo. Trilce